Salsa Brava Vol 2
Salsa
Ismael Rivera

Ismael Rivera

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Jueves, 03 Abril 2014
Foraneos

Más conocido como “El Rey Maelo” y también como “El Sonero Mayor”  fue y es uno de los intérpretes de música latina, mas recordados y queridos.

Nació el 5 de octubre de 1931 en la calle Manuel Corchado del Barrio San Mateo de Cangrejos, en Santurce, Puerto Rico. Fue el primer hijo del matrimonio compuesto por Margarita Rivera García y Luis Rivera Esquilín. A Ismael le siguieron cuatro hermanos: Diego, Laura, Ivelisse y Tommy. De niño se distinguió por un apasionado interés en la música y se las pasaba improvisando con latas y palitos. A temprana edad debió abandonar sus estudios para buscarse unos pesitos como limpiabotas y así contribuir con el sostén del hogar. A los 16 años se inició como albañil, aunque se las pasaba cantando y tocando en los rumbones que se formaban en la Calle Calma y otros sectores del Santurce Cangrejero, en unión de su amigo y compadre Rafael Cortijo.

La primera vez que se juntaron para tocar Ismael y Cortijo fue en 1948, en el Conjunto Monterrey, dirigido por Monchito Muley, Maelo como conguero y Cortijo como bongocero. Pese a su interés en cantar, nunca le dieron la oportunidad. Un día, mientras Cortijo tocaba en La Riviera, en La Marina sanjuanera, llegó el entonces albañil a pedirle trabajo y fue contratado por un sueldo de $32.80 semanales, por debajo de los $55.00 que ganaba tirando mezcla fina.

En 1952 debió dejarlo todo para formar parte del ejército de Estados Unidos, pero fue dado de baja por su deficiencia en inglés. A su regreso a la Isla, Cortijo le consiguió trabajo con la Orquesta Panamericana de Lito Peña, con quien grabó y pegó los éxitos “El Charlatán”, “La Vieja en Camisa” y “La sazón de abuela”. Con “El Charlatán” se dio a conocer en todos los rincones de la Isla, y posteriormente consiguió la fama internacional. Entre presentación y presentación, Maelo salía de El Escambrón y se iba a descargar con su amigo Rafael Cortijo en el Black Magic de Miramar. Un incidente de faldas precipitó su salida de la Orquesta Panamericana y Lito le pidió que no cantara ese día en el programa radial de la orquesta. Pero Ismael decidió no cantar con la orquesta ése ni el resto de sus días.

ismael riveraEn 1954 se integra al grupo de Rafael Cortijo, su amigo y compadre, con quien grabaría 17 discos. Con el Combo de Cortijo pegó un sinnúmero de éxitos, entre ellos “El Bombón de Elena”, de don Rafael Cepeda, así como “El Negro Bembón”, “Juan José”, “Besitos de Coco”, “Palo Que Tú Me Das”, “Quítate de la Vía Perico”, “Oriza”, “El Chivo de la Campana”, “Maquinolandera”, “El yoyo”, “María Teresa” y “Yo Soy del Campo”, entre otros. Fue la orquesta fija de la popular “La Taberna India” y reclamada por hoteles de lujo y grandes centros de baile de la época, entre ellos el Palladium Ball Room. En 1957 formó parte de una tremenda “guerrilla” que tocaba en televisión, que incluía a Rafael Hernández en la guitarra, Luisito Benjamín al piano, Lito Peña en el clarinete e Ismael en las maracas.

A finales de los años 50, la bomba y plena logran introducirse en los más reclamados salones de baile, gracias al combo de Cortijo y su cantante Ismael.  La Bomba y la Plena se interpretaban de dos maneras: en grupos folklóricos con percusión y canto y por medio de orquestas estilizadas, para turistas, como la Orquesta Siboney y la de Rafael Muñoz. Cortijo y sus muchachos hicieron más modernos estos ritmos agregando sonido de vientos, piano y bajo para letras de tres minutos como novelas de barrio. Ismael y Cortijo tocaron y cantaron en forma vigorosa y renovadora los aires criollos puertorriqueños, le dieron un aire fresco a esos tambores trepidantes.

Tal fue el asombro ante el fenómeno musical creado por Ismael y Cortijo, atraído por la finura de sus nítidas improvisaciones y excepcional clave, que el Bárbaro del Ritmo, Benny Moré, lo bautizó como “El Sonero Mayor”, nombre que le seguiría durante su gloriosa carrera musical. Esta gran acogida de Cortijo y su Combo se debió a que expresaban el sentimiento de su gente y revertían con optimismo los problemas de su pueblo, celebrando el presente y saludando jubilosos el futuro y la esperanza.

En Nueva York, la colonia latinoamericana escuchaba y bailaba su música porque les recordaba quiénes eran, mientras a los boricuas residentes en la urbe los hacía sentirse de regreso a su patria. Durante esos años la banda alternó con las grandes orquestas que deleitaban a los bailadores en el famoso Palladium Ball Room, entre éstas la de Tito Rodríguez, Tito Puente y Pérez Prado.

En 1959 Ismael participó junto al Cortijo y su Combo en la película “Calipso”, una producción italo-francesa dirigida por Franco Rossi, con Harry Belafonte de protagonista, cinta que conmovió al público latinoamericano; e igualmente en la cinta italiana “Mujeres de la Noche” y en la producción “Maruja”.

Tras un problema con la justicia, Maelo es separado de la sociedad y enviado a cumplir sentencia en el programa carcelario de rehabilitación en Lexington (Kentucky), donde permaneció confinado cerca de cuatro años. Un compatriota suyo, Bobby Capó, sintió como propio el encierro de Ismael, y le compuso un número que llegaría a convertirse en himno de los reclusos: “Las Tumbas”.

Eso fue el fin del grupo Cortijo y su Combo en 1962, después de que Rivera fuera encarcelado, Cortijo siguió tocando con grupos folklóricos locales y algunos de los músicos del Combo, dirigidos por el pianista Rafael Ithier,  se dividió para formar un nuevo grupo.  Así fue el nacimiento de El Gran Combo.

Más de cuatro años pasaron antes de que Cortijo y su Combo se reuniera con Ismael Rivera para grabar el álbum “Bienvenido! Cortijo y Rivera”. Esto fue seguido por otra reunión en 1967 que resultó en el álbum “Con Todos Los Hierros”.

A su salida de prisión, en 1966, mientras su compadre Cortijo reintegra a varios de sus músicos en su orquesta  “Bonche”, Maelo adelantó música con el percusionista Kako, Tito Puente y crea su propia orquesta Los Cachimbos, Desde la gran manzana, Maelo y los Cachimbos impactarón el panorama musical con sus grabaciones “La Controversia” y “La Soledad”, y posteriormente “Mi Negrita Me Espera” y “Dime Por Que”, dos clásicos de la salsa.  Otros éxitos con Los Cachimbos fueron “San Miguel Arcángel”, “La Gata Montesa”, “La Manía de Tu Mujer”, “Maña, Maña” y el bolero de serenata “Hasta Mañana”. Con los Cachimbos grabó 12 discos.

Con Kako y su trabuco grabó “Lo Último En La Avenida”. También grabó con la Fania All Star cuando sus dueños Jerry Masucci y Johnny Pacheco compraron el sello Tico Alegre y lograron capturar a una serie de músicos rebeldes. En 1979 fue el artista mejor pagado por esa casa disquera, junto a Celia Cruz. Entre los éxitos con la Fania se destacan la versión de “El Nazareno” con Papo Lucca al piano, -es una canción muy famosa de Ismael, y se refiere a los peregrinajes que hizo, desde 1975 a 1985, a la procesión del Cristo Negro de Portobelo, Panamá- y “Cúcala”, a dúo con Celia Cruz.

Recordado por su grito de “Ecuajey”, Maelo nos regaló un repertorio musical maravilloso que transita varios géneros caribeños, matizados con una línea temática diversa y que hoy son una discografía inmortal que es referencia obligada para el estudio de la música popular puertorriqueña.

Fue un perpetuo intérprete del más sincero sentimiento popular. Destacado por su capacidad interpretativa y audaz en el tránsito rítmico, convirtió sus vocalizaciones en joyas.

Ismael cantó mejor que nunca. Los fanáticos siempre pedían una de las canciones viejas que cantaba con Cortijo. Por eso, se puede escuchar 5 o 6 versiones de la misma canción. Ismael cantaba canciones compuestas por Bobby Capo, Pedro Flores, Tite Curet Alonso, y su madre, Margarita Rivera quien tenía mucha influencia en su carrera musical. Muchas de esas canciones fueron especialmente compuestas para él. Pero Maelo también tuvo mucho éxito como artista solista con sus producciones como “El Sonero Mayor”, que incluía canciones como “Volare”, una canción clásica de estilo pop, cantada como una canción de salsa. El enorme éxito de Ismael como cantante y sonero, acuñando un fraseo propio “Maribelemba!”, “Ecuajey!”, “Sacude zapato viejo!”, no le opacó su habilidad como compositor. De él son los temas “Besito de Coco”, que grabó con Cortijo y popularizó Celia Cruz, “Sola Vaya” tema que revivió la Sonora Ponceña a mediados de los 80, “Aquí Estoy, Ya Yo Llegué”, no olvidar “Arrecotín Arrecotán”, los boleros “Amor Salvaje” y “Mi Libertad Eres Tú”, “La Cumbita”, ya al final dejó “El Que No Sufre No Vive”, entre otros

En 1974 hubo un histórico reencuentro en un concierto celebrado en San Juan en  el Coliseo Roberto Clemente, entre Cortijo e Ismael y los integrantes originales del combo; el encuentro derivó el álbum “Juntos Otra Vez”, que fue reeditado en 1982 con el nombre de “Ismael Rivera: Sonero Número 1”. Un acontecimiento musical que dejó éxitos como “Ellos Se Juntan”, de Kito Vélez y Sammy Ayala; una nueva versión de “Perico”, de Juan Hernández; “Perfume De Rosa”, de Rafael Ortiz; “El Negro Bembón”, de Bobby Capó; y “Maquinolandera”, de Margarita Rivera, Doña Margó.

La muerte de su compadre Rafael Cortijo en el año 1982, a causa de un cáncer de páncreas lo afectó sobremanera, al extremo de perder la voz; el que conocía bien a el Sonero Mayor decía que nunca fue el mismo después de la muerte de su amigo Cortijo. En 1983 no pudo grabar por un rumorado cáncer de garganta. Pese a que atesoraba la esperanza de recuperar la voz para cantar en un magno homenaje que le preparaban sus familiares y amigos en el Coliseo Roberto Clemente, con una fanfarria de vientos y poderosos ritmos. Pocos días antes el 13 de Mayo del 1987 pasadas las cinco de la tarde, Maelo se encontraba en su casa acompañado de Doña Margot, cuando de repente le sobrevino un infarto cardíaco, a los 56 años de edad.

Vivió los últimos años de su vida en el Callejón Concordia de la Calle Calma en Santurce, Puerto Rico, junto a su querida madre.  Ismael Rivera es hoy ya una leyenda de la cultura universal en su expresión musical afroantillana.  Las canciones que interpretó fueron todas éxitos que calaron hondo en el corazón de su pueblo pues cantó sus tristezas y alegrías como nadie. Su música sigue viviendo en los corazones de aquellos que lo recuerdan al frente del micrófono, chasqueando los dedos y entreteniendo a las audiencias.

El insuperabletalento y el espíritu de Ismael Rivera vivirán por siempre entre nosotros…!!

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